El Prof. Gerardo Quintana (FIUBA) describe en esta nota la importancia de la formación de recursos humanos y toma como ejemplo las iniciativas ruso-argentinas que se han llevado adelante en el último tiempo.
La Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (FIUBA) viene ofreciendo desde hace 37 años tres carreras de posgrado en temáticas nucleares de muy alto nivel. Cuentan con más de 1.400 egresados y con el auspicio del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), entidad que todos los años no solo envía alumnos becados sino también expertos para ofrecer cursos de excelencia. “Es un aporte muy interesante el que esta casa de estudios produce en el área de la educación nuclear”, subrayó el Prof. Gerardo Quintana.
Las carreras tienen que ver con las Aplicaciones Tecnológicas de la Energía Nuclear; Protección Radiológica y Seguridad de las Fuentes de Radiación; y Seguridad Nuclear. Se dictan por convenios con la Comisión Nacional de Energía Atómica, la Autoridad Regulatoria Nuclear, el Instituto Balseiro y la Universidad Nacional de Cuyo, estas instituciones aportan los especialistas y la FIUBA la formación básica.
La FIUBA, además, ha sido anfitriona de una serie de eventos internacionales que se concretaron junto con la Corporación de Energía Nuclear Rosatom. Teniendo en cuenta la enorme experiencia del Prof. Quintana en materia de educación, y habiendo sido protagonista de la firma del convenio que el conglomerado ruso suscribiera en 2015 junto con la FIUBA, se le consultó su opinión sobre las conferencias que Rosatom ha estado brindando en Paraguay, Bolivia, Argentina y Brasil. Al respecto señaló: “Si los conferencistas son de alto nivel y por ende ofrecen disertaciones con un elevado rigor técnico, los expertos locales pueden sacar provecho de esas presentaciones, si es que se trata de países como Argentina y Brasil que poseen un gran desarrollo nuclear. Si por el contrario se destinan a naciones con un incipiente desarrollo en el sector, se vuelven más apropiadas las charlas de divulgación, tal como la firma rusa ha implementado en Bolivia y Paraguay. Este esfuerzo de viajar a los distintos países se enmarca también en la voluntad de Rosatom de aprovechar las ocasiones para explicar los beneficios de sus tecnologías, que cuentan con más de 70 años de historia y que pueden resultar interesantes para tomar en consideración”.
“En la Facultad de Ingeniería –agregó Quintana- se han hecho diversas reuniones a las que asistieron referentes del ambiente, y entiendo que le han sacado provecho. En la última ocasión (noviembre de 2016), un experto ruso presentó las características de la línea VVER y su evolución en el tiempo, tecnología que ya ha llegado a distintos países”.
Educar para decidir. Decidir para crecer
“Me parece que estas herramientas siempre dejan algo positivo. En líneas generales, la gente que no tiene conocimientos sobre la energía nuclear toma a esta industria con cierta aprehensión, por lo tanto el hecho de que se dicten seminarios y disertaciones son útiles a nivel informativo. Explicar siempre es bueno. Es interesante que aquellas naciones que aún no cuentan con experiencia en el sector puedan iniciarse, pero para eso resulta fundamental contar con una buena educación a fin de formar recursos humanos. Además, la educación y la información que conlleva son indispensables para tomar decisiones de compra correctas. Por consiguiente, estos tipos de talleres, visitas o viajes que suele organizar Rosatom ayudan a que aquellos estados sin tradición nuclear comiencen a conocer el tema”, indicó Quintana.
En esa línea, y trayendo a colación la experiencia nacional, subrayó: “Lo mismo sucedió en Argentina cuando se optó por la tecnología del uranio natural para sus reactores. Esa decisión se debió a que los especialistas, de ese entonces, consideraron que era la mejor estrategia en su momento (en los años ‘60) para asegurar la independencia tecnológica. Esto fue posible gracias a que había gente realmente capacitada en la problemática nuclear y que pudo argumentar su elección pensando en lo que iba a ser mejor para el país”.
Rusia dispone de un amplio Programa de Becas estatales otorgadas por el Ministerio Nacional de Educación y Ciencia. “Hay miles de personas que están cursando con becas de perfeccionamiento, maestrías y doctorados en ese país, y Rosatom tiene por lo menos 1.400 estudiantes que se están capacitando en instituciones educativas de su vasto territorio”.
Rusia ofreció este año 32 becas para graduados argentinos, de las cuales dos fueron financiadas por Rosatom a fin de que se perfeccionen en estudios nucleares, particularmente en la Universidad MEPHI, una prestigiosa casa de altos estudios que tiene convenios con Rosatom.
“Es muy interesante que los jóvenes profesionales tengan la posibilidad de viajar a Rusia para capacitaciones de posgrado. Van a poder aprender nuevas prácticas y enriquecer sus miradas. Es muy positivo y útil, porque el día de mañana estos jóvenes seguramente ocuparán puestos jerárquicos en el sistema nuclear nacional”, puntualizó Quintana.
Asimismo recordó que MEPHI se creó en 1945 y que su notable trayectoria la ha llevado a tener entre sus profesores y egresados a seis premios Nóbel: “MEPHI posee un elevado nivel de excelencia, y por lo que pude ver durante mi visita a sus instalaciones en el año 2015, cuenta con equipamientos muy sofisticados en el área de las ciencias nuclear y de los materiales. Allí diseñan y producen prototipos de, por ejemplo, circuitos integrados, entre otros desarrollos”.
El Prof. Quintana también estuvo presente durante la firma del convenio que Rosatom suscribió con la Asociación Argentina de Jóvenes Nucleares (AYNG, por sus siglas en inglés). Al respecto, expresó: “Es muy interesante que exista esta asociación, porque agrupa a jóvenes con intereses comunes e ideas novedosas que ‘sacuden un poco las estructuras’. El hecho de que Rosatom haya firmado un memorando de entendimiento con ellos demuestra la importancia de este grupo de jóvenes que irán progresando en sus carreras y que seguramente el día de mañana tomarán decisiones en el sistema nuclear nacional. Rosatom está sembrando una semilla interesante. Al mismo tiempo, los miembros de la AYNG van a poder conocer nuevas tecnologías y otros aspectos del mundo nuclear. Será mutuamente enriquecedor”.
Por otro lado, el Profesor de la FIUBA confirmó que la Universidad de Buenos Aires por intermedio de su Secretaría de Relaciones Internacionales- se encuentra tramitando un convenio de cooperación con MEPHI: “Está avanzando y seguramente en unos pocos meses entrará en vigor. Como corolario, recientemente se rubricó en la UBA un acuerdo con Rusia para crear, en la sede de la Facultad de Ciencias Económicas, el Centro Ruso-Argentino de Cultura. El objetivo será la promoción del idioma y la cultura rusa, incluyendo cuestiones tecnológicas, científicas y artísticas”.
Finalmente, cerrando una amena charla, Quintana reflexionó: “La calidad de los recursos humanos es fundamental en cada una de las actividades nucleares. En primer lugar porque son muy complejas y, por otra parte, porque tienen cierto grado de aprehensión por parte de la sociedad. Entonces, en la medida en que haya gente formada y se siga priorizando la seguridad y el control, la aceptación pública irá ganando terreno. Hay que formar recursos humanos. Esa es la clave para el futuro de la industria nuclear”.

