“Los Ensayos No Destructivos y Estructurales (ENDE) están presentes en muchos ámbitos de la vida cotidiana: medios de transporte, generación de energía eléctrica, y hasta en las obras de arte. Son aquellos métodos de ensayo que, aprovechando principios físicos y/o químicos, pueden darnos una indicación del deterioro de un componente u objeto en estudio sin provocarles alteraciones. Aplicados a la ingeniería, permiten realizar diagnósticos en diferentes materiales, a fin de evaluar qué propiedades tienen, características de fabricación, cumplimientos o incumplimientos de especificaciones, advertir la existencia de desperfectos –aceptables o no-. Además, es posible precisar si el funcionamiento de una instalación u obra alteró sus características iniciales y si aparecieron defectos.
Las técnicas de diagnóstico en ingeniería son, en algunos casos, las mismas que utilizan los médicos para evaluar a sus pacientes, como el ultrasonido y la radiografía (en el caso de referencia se trata de radiografía industrial). Estas dos tecnologías tan conocidas actualmente surgieron de la ingeniería, y luego se emplearon en el campo de la salud, que afortunadamente las ha desarrollado mucho más. Hoy disfrutamos de técnicas que permiten hacer observaciones en el cuerpo humano así como también en diferentes materiales, con representación tridimensional. Con técnicas de ultrasonido, por ejemplo, es posible reconstruir el interior de un equipo, así como hoy observamos tridimensionalmente a los bebés en el vientre materno.
A través de los ENDE un inspector se encuentra en condiciones de diagnosticar el estado de un componente o controlar la calidad de un proceso de fabricación. Se utilizan en todas las ramas de la industria y los servicios, ya sea durante la fabricación, como a lo largo de su vida útil, para evaluar eventuales fallas que pueden aparecer por diversos factores. Cada pieza requiere diferentes tecnologías de fabricación, distintos problemas a detectar y diversos procedimientos.
Las técnicas se dividen, en primera instancia, en volumétricas y superficiales, esto respecto a las tecnologías que se utilizan para controlar un componente. Otras intentan ver alguna magnitud, que son las estructurales, advirtiendo cómo está siendo tratado un componente o pieza. Sirven para monitoreo, no miran hacia dentro, pero permiten inferir si alguna pieza está siendo fatigada. Las tecnologías no destructivas permiten inspeccionar volúmenes, o analizar componentes al nivel de la superficie (a fin de detectar posibles fisuras superficiales, por ejemplo) o incluso debajo de la superficie, mediante técnicas magnéticas. Además, existen algunos procedimientos que combinan ambas utilidades: pueden ser superficiales para algunas casos y volumétricas para otros. Por ejemplo, para ver el espesor de un tubo, que es algo relativamente fino, las corrientes inducidas -que son técnicas superficiales cuando se analiza un material con mucho espesor-, en este caso se comportan como las volumétricas dado que observan todo el volumen de un tubo”.
*Palabras del Ing. César Belinco, presidente de la Asociación Argentina de Ensayos No Destructivos (AAENDE).
**Pregunta enviada por Romina Iglesias, estudiante inicial de Ingeniería.
