En diálogo con EnHOY, el presidente de la Asociación de Jóvenes Nucleares Argentinos (AJNA), Juan Pablo Gómez Omil, junto con su vicepresidente, Gustavo Giménez, e Isidro Baschar de Relaciones Institucionales, recordaron los orígenes de la institución y algunos momentos importantes de su historia. Además, analizaron la brecha generacional que existe en el sector nuclear y explicaron de qué forma intentan acortarla.
*Nota publicada en EnHoy nº 53
AJNA es un espacio creado para el intercambio de conocimientos relacionados con los usos pacíficos de la actividad nuclear. Surgió con el propósito de destacar y fortalecer el papel de los jóvenes ante su necesidad de contar con más ámbitos donde poder desenvolverse y crecer en el sector.
Según sus representantes, AJNA es un escenario que promueve el despliegue de sinergias entre sus miembros con la finalidad de apoyar la realización de proyectos científicos e industriales que deriven en beneficios para la sociedad y el desarrollo de la región. Al tiempo que difunde los usos pacíficos de la energía nuclear, “busca una visión crítica y objetiva” de esta actividad a nivel mundial y apunta a constituirse en un referente de la representación juvenil dentro del sector nuclear local. De ahí que su visión sea la de facilitar la integración local y regional en la materia.
El presidente de la entidad, Juan Pablo Gómez Omil, identificó como otro objetivo institucional “lograr el reposicionamiento de la energía nuclear como parte de una de las múltiples contribuciones para el desarrollo sostenible, y fortalecer su potencial como posible respuesta y solución para atender la agenda del cambio climático”. En AJNA ya están trabajando en esa línea: “Esto implica encarar dichos desafíos de un modo innovador, enfrentar los problemas con humildad, e intentar hacer las cosas de la mejor manera -posiblemente de forma diferente- empezando, entre otras cosas, por lo que estamos haciendo en este mismo momento: COMUNICAR”.
Aprender del pasado para construir el futuro
El titular de AJNA advirtió que el rol de los jóvenes en la industria nuclear se encuentra “en una etapa de transición”: “Tenemos la gran responsabilidad de atender la brecha generacional existente y abordar los desafíos del sector en diversas áreas basándonos en la capacitación constante y la adquisición de nuevas experiencias, intentando no incurrir en errores del pasado”.
Uno de los temas que más preocupa a los representantes de AJNA es, justamente, la disparidad etaria que viene atravesando la industria nuclear argentina. Pero ¿en qué contexto histórico se fue gestando esta brecha generacional? Para comprender la complejidad de este fenómeno, los miembros de AJNA comparten su análisis en clave histórica.
“Argentina tiene tres centrales nucleares en operación: Atucha I, II y Embalse. La planificación de estas plantas se inscribe dentro de un momento histórico muy fructífero para el desarrollo nacional y la actividad nuclear local: se recostaba en la madurez suficiente para avanzar en la ampliación de su programa nuclear. El país había promovido capacidades de forma temprana luego de la creación de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) en 1950. A partir de entonces, se sucedieron décadas exitosas, pero en 1994 Atucha II fue paralizada y recién en 2006 reanudó su construcción. Eso se debió a un período de desinversión por parte del Estado durante los años ‘90, trayendo como consecuencia la pérdida de un norte para sus trabajadores y, en el peor de los casos, el éxodo hacia otras áreas y/o países. De aquel complejo proceso parte la explicación de la brecha generacional con la que convivimos, sobre todo en los mandos medios de la industria”, subrayan los representantes de AJNA.
“Aunque pueda resultar curioso –advierten-, este tipo de problemáticas también ocurren en otros países con importantes capacidades en materia nuclear, en donde por distintos motivos sucedió lo mismo: es decir, ausencia de grandes proyectos durante largos períodos. En muchos casos, las causas son similares que las de Argentina, sumado a las consecuencias que sufrió la industria tras el incidente de Chernobyl y posteriormente Fukushima. Para tomar dimensión real de este fenómeno, basta con analizar las edades de los reactores país por país, o ver quiénes se encuentran construyendo reactores nucleares en el presente. Es por eso que a nivel internacional se promueve la gestión del conocimiento como una cuestión sumamente relevante para poder dar continuidad de forma sostenible a los programas nucleares con fines pacíficos”.
“La energía nuclear vive de sus proyectos, por lo tanto, el mejor horizonte para fortalecer al sistema tecnológico asociado son las grandes obras, como la construcción de reactores nucleares de potencia. No sólo por la complejidad industrial y tecnológica vinculada, sino también por la dimensión temporal de una iniciativa semejante, más aún si se considera el ciclo completo de vida de una instalación de estas características, es decir, desde el inicio de su construcción, la operación y su desmantelamiento”, enfatizan los entrevistados.
Continuando con el relato, señalan: “La reactivación de los proyectos nucleares a mediados de la década pasada repercutió en la incorporación masiva de jóvenes a diversos organismos públicos y/o empresas públicas o privadas vinculadas a la actividad nuclear”. Esto generó un creciente y especial interés por parte de una nueva generación que se vinculó a carreras técnicas y universitarias específicas, aspirando a trabajar en el futuro de un país que les devolvió expectativas. ¨Es por eso –explica Juan Pablo Gómez Omil- que nuestra Asociación nace para tratar de promover un espacio de intercambio, dar respuestas colectivas a las inquietudes de estos jóvenes y eventualmente poder canalizar sus demandas¨.
Para la Asociación de Jóvenes Nucleares Argentinos, el principal objetivo es lograr una integración de la juventud en el sector, independientemente de la institución o empresa para la que trabajen día a día. Esto, sin dejar de lado los nuevos desafíos a los que se enfrentan, como la necesidad de que los organismos a los que pertenecen actúen de forma articulada a nivel nacional e internacional.
Entender el contexto histórico y considerar la magnitud y los alcances de la actividad nuclear en Argentina son útiles para enfrentar desafíos, así como trabajar en equipo para darle continuidad a los proyectos en curso. Para la AJNA, una prueba en ese plano fue el Congreso Internacional de la Juventud Nuclear (IYNC, por sus siglas en inglés), que tuvo lugar en marzo de 2018, en Bariloche.
El encuentro se llevó a cabo conjuntamente con el capítulo local e internacional de Women In Nuclear (WiN) y fue la primera vez que se realizó en América Latina. Al respecto, Gómez Omil reflexiona: ¨Nos enorgullece saber que después de todo el esfuerzo puesto se logró concretar el evento nuclear más importante que se ha promovido en Argentina y posiblemente en la región en lo que hace a la cuestión joven así como también a la cantidad de participantes y la calidad de los oradores. Durante una semana, jóvenes de más de 40 países estuvimos específicamente abocados a temas que hacen al futuro de la industria nuclear con perspectiva generacional y de género¨.
A través de estas y otras iniciativas es posible dimensionar de qué modo la Asociación de Jóvenes Nucleares Argentinos va posicionándose con fuerza como un espacio estratégico para el intercambio de ideas, conocimiento y criterios relacionados con el mundo de la energía nuclear. Esto representa una oportunidad de enriquecimiento profesional para aquellos que recién comienzan su vida laboral en este campo que enfrenta grandes retos. De ahí la importancia de visibilizar sus esfuerzos y acompañar la desafiante misión de fortalecer el futuro del sector nuclear nacional.





