Hace dos décadas nuestro país se sumaba al desafío científico para detectar los rayos cósmicos de alta energía con la instalación de un observatorio a cielo abierto en la localidad mendocina de Malargüe, comenzando así a investigar su origen y dirección de llegada a la superficie terrestre.
*Nota publicada en EnHoy nº 54
Si bien el estudio de los rayos cósmicos comenzó -en Argentina- hace medio siglo, el Proyecto Pierre Auger logró concretarse hace 20 años con la instalación de un observatorio a cielo abierto en la provincia de Mendoza y gracias al trabajo multidisciplinario de cientos de especialistas de diferentes nacionalidades. A esto se sumó el aporte de diferentes instituciones como la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), universidades nacionales y el Gobierno de Mendoza, que desde hace dos décadas contribuyen con este desafío científico mundial.
Una “silla vacía” que tenía que ocuparse
El Proyecto Pierre Auger llegó casi de casualidad a nuestro país; fue “la silla vacía”, según cuenta Alberto Etchegoyen, director del Instituto de Tecnologías en Detección de Astropartículas (ITeDA) de la CNEA, cuando junto con James Cronin –premio Nobel en Física en 1980– comenzaron a pensar que un observatorio de semejantes características podía tener su “base” en estas tierras y ocupar ese espacio.
En 1995, un grupo de 140 físicos e ingenieros nucleados en el laboratorio del Acelerador Nacional Fermi (Fermilab), en Estados Unidos, completaron el diseño del detector para el observatorio de rayos cósmicos Pierre Auger, denominado así en honor al físico francés. Tras conseguir el apoyo de la Asociación para la Investigación en las Universidades y la Fundación Nacional de Ciencia de Estados Unidos, la UNESCO y la Fundación Grainger, se realizó un taller de seis meses ese mismo año, que dio como resultado un informe que explicaba la motivación científica del proyecto, una visión de los posibles sitios y una estimación de costos.
Este informe de diseño fue la base para una propuesta de solicitud de fondos de los países participantes, que en ese momento venían de Alemania, Argentina, Armenia, Australia, Brasil, China, Egipto, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido, Rusia, Sudáfrica, Suecia y Vietnam.
El diáfano cielo de Malargüe
Una vez que se consiguieron los financiamientos, Argentina ya se postulaba como candidata para albergar al gran proyecto. Los antecedentes en el estudio de las radiaciones provenientes del espacio exterior por parte del equipo del Centro Atómico Constituyentes de la CNEA, y el amplio cielo limpio y la pampa amarilla del sur mendocino, generaron las condiciones perfectas para que el Observatorio se hiciera realidad.
Así, el trabajo multidisciplinario de físicos, astrofísicos y astrónomos de todo el mundo logró concretarse en el diseño de un complejo sistema de detección, compuesto por el emplazamiento de 1.600 detectores de superficie –tanques contenedores de agua ultra pura— que cubren una superficie total de 3.000 kilómetros cuadrados, junto con cuatro edificios con detectores de alta sensibilidad para observar la tenue luz de fluorescencia que generan los rayos cósmicos al atravesar e interactuar con el aire.
Acto institucional y reconocimiento
Ante la gran comunidad científica nacional e internacional que integra el proyecto, el sábado 16 de noviembre el Observatorio Pierre Auger celebró un acto conmemorativo que contó con la presencia del presidente de la CNEA, Osvaldo Calzetta Larrieu; el director del ITeDa, Alberto Etchegoyen; el gerente de Proyecto Observatorio Pierre Auger, Ingo Allekotte; Roberto Rivarola, del Directorio del CONICET; Paula Nahirñak, de la Subsecretaría de Ciencia y Técnica de la Nación; la vicegobernadora de la Provincia de Mendoza, Laura Montero; y el intendente de Malargüe, Jorge Vergara Martínez.
En el acto se destacó la importancia de la colaboración –en el marco de este proyecto internacional– de la instituciones científicas de nuestro país, ya que gracias a las becas otorgadas por el CONICET, el respaldo de la infraestructura de la CNEA, los recursos técnicos de la UNT-Regional Mendoza, y el apoyo de la Provincia y el Municipio, el Observatorio ha avanzado tanto en el perfeccionamiento de sus estudios, a la vez que también ha permitido que nuevos proyectos relacionados se consoliden. Es el caso del Proyecto AMIGA, el observatorio QUBIC –en Salta–, el Laboratorio ANDES y la Antena Espacial DSA3 en Malargüe.
Por parte del equipo internacional miembro del Observatorio, Ralph Engels, Fernando Ferroni y Paul Mantsh destacaron la consolidación del Proyecto Auger y el nivel alcanzado en investigación y desarrollo, que lo posiciona como el Observatorio de rayos cósmicos más grande del mundo.
Seguidamente, el Senador Nacional Julio Cobos entregó al Observatorio de la Mención de Honor “Senador Domingo Faustino Sarmiento”, del Honorable Senado de la Nación, en “reconocimiento a su obra destinada a mejorar la calidad de vida de sus semejantes, de las instituciones y de las comunidades”.
Una semana de festejos
Con el objetivo de conmemorar su 20° aniversario, el Observatorio Pierre Auger organizó además una serie de actividades abiertas para todo público y una Feria de Ciencias destinada a estudiantes de nivel primario y secundario de todo el país con el objetivo de que los alumnos aprendan a utilizar sus habilidades en investigación y comprensión para generar nuevos conocimientos a través del método científico.
En su 7° edición, la Feria de Ciencias propuso a los jóvenes abordar temáticas innovadoras y ejes transversales e interdisciplinarios. Con estos criterios, resultaron seleccionados 18 proyectos científicos de escuelas primarias y secundarias de las provincias de Mendoza, Santa Fe y Buenos Aires.
Como parte de los festejos, además, el equipo científico del Observatorio brindó un Simposio sobre distintos proyectos de física en el mundo, el cual incluyó una visita y recorrida por el Edificio de Fluorescencia en Coihueco.
También se realizó una charla gratuita y abierta a todo público sobre “La aventura de trabajar en el Observatorio de Rayos Cósmicos más grande del mundo” y las investigaciones que se llevan adelante en Malargüe.
Para completar el cronograma de actividades, se desarrolló una exposición fotográfica y artística en el Centro de Convenciones y Exposiciones Thesaurus, con entrada libre y gratuita.
El observatorio de rayos cósmicos más grande del mundo
Para resolver el enigma de los rayos cósmicos de ultra elevada energía, el Observatorio Pierre Auger estudia las cascadas de partículas que se producen cada vez que un rayo cósmico choca contra las moléculas de la atmósfera superior. Así se determina la energía, dirección de llegada y la naturaleza de las partículas sub-atómicas de las más altas energías observables.
El Observatorio está emplazado en los departamentos de Malargüe y San Rafael, provincia de Mendoza. Gestiona una red de 1660 detectores de superficie, distanciados 1,5 km entre sí, que cubren un total de 3000 km2. La red de detectores de superficie se complementa con un conjunto de 27 telescopios de alta sensibilidad que, en las noches despejadas sin luna, escudriñan la atmósfera para observar la tenue luz ultravioleta que producen las cascadas de las lluvias de partículas secundarias al atravesar el aire.
El principal objetivo del Observatorio es determinar el origen y la identidad de los rayos cósmicos. La CNEA tiene una importante participación en el proyecto, del que toman parte alrededor de 500 científicos de más de 100 organismos de 18 países. En la actualidad el Observatorio cuenta en Malargüe con un staff permanente de 40 personas trabajando en el experimento más grande del mundo en el campo de estudios de rayos cósmicos.





