Bajo este título se llevó a cabo el pasado 14 de octubre el conversatorio virtual organizado por la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN), donde se analizó el rol de la mujer en el sector y, particularmente, en el ámbito de la no proliferación. Tres referentes en la materia compartieron su mirada al respecto y comentaron cuáles fueron los mayores desafíos a los que debieron enfrentarse por su condición de mujeres a lo largo de sus carreras. En vistas del objetivo de lograr un equilibrio de género, la conclusión compartida arrojó una tendencia positiva que sin embargo es imperioso profundizar.
Por Lic. Daniela Bentivoglio
Enula.org / Revista Energía Nuclear HOY
Conducido por Gabriela Acosta, Subgerenta de Políticas de No Proliferación de la ARN, el conversatorio se desarrolló a partir de dos paneles temáticos y una sesión de preguntas y respuestas. También hubo dos instancias interactivas donde la audiencia participó de dos encuestas, visibilizando desde distintos criterios la existencia de esa disparidad de género que motivó la realización del encuentro.
La primera en tomar la palabra fue la Lic. Marina Di Giorgio, Vicepresidenta 2° del Directorio de la ARN. Tras darle la bienvenida a las expositoras y al público participante en nombre de todas las autoridades de la institución anfitriona, la funcionaria hizo una referencia conceptual al régimen internacional de no proliferación nuclear, señalando que constituye el marco político de las obligaciones dentro de las cuales se desarrollan las actividades nucleares de la Argentina, siendo un elemento básico el Tratado sobre la No Proliferación de Armas Nucleares, conocido como TNP.
“Nuestro país sostiene una política profundamente comprometida con la no proliferación –expresó-, al mismo tiempo que defiende el derecho soberano de cada país a un desarrollo pacífico autónomo en un marco de cooperación internacional. En el ámbito regional la Argentina es parte del Tratado para la Proscripción de las Armas Nucleares en América Latina y El Caribe (Tratado de Tlatelolco), y en el ámbito bilateral a través de la Agencia Brasileño Argentina de Contabilidad y Control de Materiales Nucleares (ABACC)”.
En lo que respecta a la cuestión de género, la Lic. Di Giorgio remarcó: «Argentina tiene un alto compromiso con el empoderamiento político, social y económico de la mujer. Es una prioridad en la agenda de las políticas públicas y la política exterior. En el sector nuclear argentino hay un largo recorrido en materia de igualdad y equidad de género, pero a pesar de eso persiste una inequidad en diversas áreas”.
“El staff de la ARN –detalló- está constituido en un 42% por mujeres, de las cuales el 51% tiene un perfil de puesto regulatorio y el 49% restante, un perfil administrativo. Desde el punto de vista de las posiciones de liderazgo, desde el año 2009 al menos una mujer fue miembro del Directorio, y en particular en 2002 y 2014 la presidencia de la ARN estuvo a cargo de una mujer”.
En referencia a las gerencias, la licenciada indicó que 9 de 15 están actualmente conducidas por mujeres al igual que 13 de las 20 subgerencias. Asimismo, comentó que el conversatorio es parte de un proyecto que la ARN está realizando, con el apoyo de CRDF Global, bajo el propósito de construir redes entre mujeres para compartir las mejores prácticas y experiencias en seguridad física y no proliferación nuclear, «lo que pone en evidencia el fuerte compromiso que tiene la institución con la equidad de género”.
Según explicó, la iniciativa pretende mejorar la visibilidad de las mujeres en la no proliferación y sus contribuciones concretas a nivel nacional e internacional. También persigue el propósito de “inspirar a las más jóvenes a ingresar y a permanecer en el campo de la no proliferación y fomentar una mejor y mayor representación de las mujeres en los distintos niveles de gestión en los puestos de liderazgo”.
Luego de las palabras de la Vicepresidenta 2° de la ARN, Gabriela Acosta presentó a las tres panelistas: la Lic. Elena Maceiras, secretaria de la ABACC; la Ministra Gabriela Martinic, Directora de la Dirección de Seguridad Internacional, Asuntos Nucleares y Espaciales (DIGAN) del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la República Argentina; y la Lic. Sonia Fernández, Oficial de Planificación y Evaluación de la ABACC y Secretaria del Foro Iberoamericano de Organismos Reguladores Radiológicos y Nucleares (FORO).
“Los números no cuentan toda la historia”
El primer panel, donde se conocieron detalles de las trayectorias profesionales de las tres referentes, fue moderado por la Dra. Verónica Garea, vicepresidenta de WiN Argentina, presidenta de Fundación INVAP y miembro del Directorio de INVAP. Inaugurando el segmento, subrayó: “La no proliferación es un área de conocimiento especial en el sector nuclear porque tiene una componente tecnológica importante y a la vez una componente técnica relacionada con la diplomacia, las relaciones exteriores y otros aspectos. Es un área fascinante”.
“Me gustaría abrir este panel refiriéndome a qué es lo que sucede con las mujeres en el terreno de la ciencia y la tecnología en el país”, adelantó Garea, y enseguida precisó: “Si bien ha habido grandes cambios en los últimos años, sobre todo en la segunda mitad del siglo XX y estos años que hemos transcurrido en el siglo XXI, a nivel mundial las mujeres siguen siendo menos del 30% de les investigadores en todo el mundo. En Argentina, si miramos la población universitaria nos encontramos con que las mujeres representan el 57% de les estudiantes y si vamos al universo de graduades, éstas alcanzan el 61%. Si nos detenemos en el universo de la ciencia y la tecnología, Argentina está en una situación relativamente favorable comparada con ese 30% a nivel global. Por ejemplo, el CONICET tiene un 60% de investigadoras. Pero las mujeres ocupan la mayoría de los puestos de menor jerarquía mientras que a medida que vamos avanzando en las categorías superiores este porcentaje se va reduciendo significativamente logrando solo un 25%”.
“Me impactaron mucho los números que compartió Marina –advirtió la Dra. Garea. Son cifras que no se ven en las demás instituciones del sector nuclear. Cuando miramos el resto de los organismos y empresas vemos que la presencia de mujeres oscila entre el 30% en algunos organismos, como la CNEA, y el 20% en otras instituciones y empresas. Sin embargo cuando le ponemos la lupa a esos números y miramos lo que pasa en los componentes técnicos vemos que la presencia de mujeres cae rápidamente. Menos de la mitad de las mujeres en muchos casos se ocupan de temas técnicos”.
“Los números no cuentan toda la historia. Las trayectorias, las historias de las mujeres son las que cuentan el recorrido de las mujeres y el por qué las mujeres están en la situación en la que están. Por eso, quisiera comenzar preguntándoles a nuestras panelistas qué experiencias han tenido en cuanto al equilibrio entre la vida personal y la actividad laboral y si han tenido dificultades para compatibilizar demandas”. Con esa interesante introducción, la Dra. Garea dio por iniciado el primer panel.
Construyendo equilibrios
Las expertas convocadas fueron interviniendo a medida que la moderadora proponía diversos ejes temáticos. Hicieron referencia a sus mentores, a esos referentes que dejaron huellas en sus desempeños laborales; reflexionaron sobre las barreras y desafíos a los que se enfrentaron durante sus carreras y cómo llegaron a las posiciones de liderazgo en las que se encuentran hoy.
Las tres coincidieron en que no imaginaban llegar a estos cargos de jerarquía, aunque sí manifestaron haber tenido desde un principio la aspiración de ser profesionales sólidas.
Elena Maceiras: “Por una vocación que se despertó desde niña, estudié Ciencias Físicas. Cuando empecé a trabajar en la CNEA comencé a ver que la ciencia tenía una aplicación práctica en la vida cotidiana, y en particular lo que más me atrajo fue que teníamos un ciclo de combustible independiente en la Argentina, que teníamos desarrollo, y que esa producción de conocimiento y tecnología era parte de la soberanía nacional. Me acerqué a las salvaguardias y fui comprendiendo lentamente que asegurar ese uso pacífico también era contribuir con la soberanía nacional en el sentido de que permitía que Argentina siguiera llevando a cabo sus desarrollos propios porque eran pacíficos. Tuve que hacer cursos nacionales e internacionales para desenvolverme en este campo.
Me acerqué a la no proliferación desde un lado muy técnico, desde el ciclo de combustible. La mitad de mi carrera la desarrollé en la CNEA en el área de combustibles y desde ahí accedí a la no proliferación, a partir de la aplicación de salvaguardias.
El equilibrio entre lo laboral y lo personal ha sido oscilante, al principio fue muy difícil, me casé y tuve un hijo muy joven, en una época en la que no había ciertas facilidades sociales como guarderías, electrodomésticos, etc. Eso ha ido mejorando. Después tuve una especie de meseta y luego, cuando inicié el tema de la no proliferación, me costó mucho porque exigía más horas de trabajo, un permanente entrenamiento y estudio, al igual que los cargos directivos. El equilibrio también pasó por refundar muchas veces mi pareja. Si bien mi hijo ya era grande en ese momento, tuve que atender a miembros de mi familia, con lo cual el cuidado siempre estuvo presente y ese equilibrio fue tambaleante y difícil de construir.
El principal obstáculo al que me enfrenté en posiciones de liderazgo fue asumir que los podía desempeñar y que no me faltaba formación ni cualidades para la gestión. En muchos momentos tuve una especie de autolimitación, sumado a que en ciertas ocasiones se me negaron cosas por esa evaluación de que las mujeres no podemos ejercer bien los puestos jerárquicos por las obligaciones familiares que dividen nuestra atención.
Otro obstáculo fue aprender a discernir las direcciones que tenían que seguir los diferentes grupos y sostener esas decisiones frente a los colegas varones, que no tenían el mismo valor si surgían de una mujer. Viniendo de un hombre eran signo de firmeza, viniendo de mí era una cosa poco simpática y poco femenina.
Ahora podemos estar hablando de estas cuestiones, pero en mis inicios como profesional no había soluciones colectivas sino, intercambios de experiencias individuales”.
Gabriela Martinic: “Desde chica me encantó la idea de trabajar por la paz en el mundo. Comencé haciendo una pasantía en esta Dirección que hoy me toca dirigir y que me permitió combinar ese idealismo con un área que se dedicaba al desarme y a la promoción de la energía nuclear con fines pacíficos, la defensa de los intereses nacionales y soberanos en un momento muy interesante tras la vuelta a la democracia. Mi primera misión al exterior fue a la ABACC, acompañando a mi entonces jefe a una reunión de Comisión. Años después mi primera misión al exterior como directora fue justamente como miembro de la Comisión de ABACC.
El equilibrio entre mi vida personal y profesional fue oscilante, tal como dijo Elena. Fue todo un desafío compatibilizar la carrera de diplomática, que demanda mucho tiempo en el exterior, con la vida personal. Con el papá de mis hijos logramos balancear lo profesional y lo personal según las circunstancias de cada uno pero no fue sencillo. Es clave para que las mujeres podamos desarrollarnos profesionalmente que la persona que nos acompañe entienda eso y que se logre un balance. No siempre es fácil pero se puede”.
Sonia Fernández: “En mi caso me acerqué a la no proliferación desde las salvaguardias. Empecé a trabajar en la CNEA a los 18 años, donde me fui encontrando con la energía nuclear, con las salvaguardias y un grupo técnico que hacía inspecciones al ciclo de combustible. Así fue surgiendo mi interés en este campo, por lo que me fui formando en los aspectos técnicos para ser inspectora. Además elegí estudiar una carrera social (Relaciones Internacionales y Ciencias Políticas) porque ya se visualizaba que la no proliferación y las salvaguardias eran ámbitos multidisciplinarios.
Me motivó mucho acercarme a la energía nuclear desde las relaciones internacionales y desde el área de ‘policy’. Me acerqué a las salvaguardias desde el punto de vista de la inspección, primero de la Argentina y después de ABACC, ya mediando mi carrera. Teníamos que saber mucho de salvaguardias para poder cumplir con esas obligaciones de manera que no entorpecieran con el desarrollo nuclear del país.
En lo personal, el equilibrio entre la vida personal y profesional también fue fluctuante. No tuve hijos pero sí personas a mi cuidado en mi familia, y esa demanda ha sido importante.
Creo que aunque se ha avanzado hacia un mejor posicionamiento de la mujer no se logró todavía un verdadero equilibrio. Debería haber un espacio y un reconocimiento mayor para lograrlo.
Las actividades de inspección también demandan mucho tiempo y disponibilidad para viajar, por lo que se da una presión enorme por tratar de continuar con el desarrollo de carrera y poder también atender, cuidar y disfrutar de nuestra vida personal. Eso creo que sigue siendo para todos y todas una cuestión que es importante resolver”.
A modo de cierre del primer panel, la Dra. Verónica Garea enfatizó la importancia del conversatorio para visibilizar las dificultades a las que se enfrentan las mujeres a la hora de construir equilibrios entre sus profesiones y las demandas familiares, concluyendo que se trata de “equilibrios vivos que van creciendo y van cambiando”.
Construyendo liderazgos
El segundo segmento trató sobre la representación y el liderazgo femenino, y el “equilibrio” de género en el sector nuclear. Estuvo moderado por la Lic. Melina Belinco, vicepresidenta de Women in Nuclear (WiN) Global, quien ilustró con una serie de datos el estado de la “representación o, más bien, la sub-representación de las mujeres en el ámbito de la no proliferación nuclear a nivel internacional”.
“En foros multilaterales en temas de desarme, no proliferación y control de armas la disparidad es evidente”, sentenció, y en esa línea compartió ejemplos de grupos de trabajo donde es clara la menor participación de mujeres, lo que se repite en los liderazgos de las delegaciones.
En cuanto al sector nuclear argentino, complementando los comentarios de Verónica Garea, Belinco se refirió a un estudio realizado por la Nuclear Energy Agency (NEA) sobre la participación de las mujeres en el sector, “donde participó Win Global y Win Argentina en una excelente colaboración con la ARN”. Al respecto, detalló: “Sin considerar todos los servicios de medicina nuclear y radioterapia, en las 8 instituciones del sector que agrupan a la mayor cantidad del personal total, la disparidad es evidente. En los puestos jerárquicos más elevados solo entre el 20 y 25% son mujeres”.
“La falta de datos –agregó- también es parte de ese proceso de invisibilización, de una realidad que no se quiere mostrar. Por eso celebro la relevancia de este conversatorio”.
Tras las apreciaciones que contextualizaron el segundo panel, las expertas fueron convocadas a reflexionar sobre la representación de las mujeres en el ámbito de la no proliferación, las diferencias y/o continuidades comparando el inicio de sus carreras y la actualidad, las dificultades en cuanto a las posiciones de liderazgos, entre otros aspectos. Las tres coincidieron en que la situación ha ido mejorando pero advirtieron que “todavía hay mucho por hacer”. También subrayaron que la mayoría de los puestos técnicos de decisión siguen en manos de hombres, y que sin dudas es uno de los principales puntos a revertir.
Elena Maceiras: “Ingresé a la no proliferación a través de las salvaguardias, primero desde el operador y luego integrando el grupo de la gerencia regulatoria de CNEA, donde había una cantidad importante de mujeres, de hecho la jefa era una mujer, Sonia. Pero lo que se notaba era que los cargos más altos, en los que se definían las políticas y se contribuía con las políticas de proliferación del país, prácticamente estaban ocupados por hombres. Creo que esto ha mejorado, pero queda mucho por profundizar en esa línea. La gran mayoría de los puestos técnicos del ámbito de la no proliferación siguen estando en manos masculinas.
En cuanto a la visibilización de los liderazgos femeninos creo que la pendiente es positiva. Las mujeres somos más visibles desde los últimos años en el ámbito de la no proliferación, en el ámbito regulatorio y en investigación y desarrollo, pero nos falta más representatividad en los proyectos nucleares de envergadura. De todos modos, soy optimista”.
Gabriela Martinic: “En la Dirección de Seguridad Internacional, Asuntos Nucleares y Espaciales no había funcionarias mujeres cuando comencé como pasante. Cuando asumí mi actual cargo en 2019 no sólo que éramos mayoría, sino que yo soy la segunda directora de esta área. Hay otros sectores de Cancillería que no han tenido directoras todavía.
Respecto de la representación en el exterior en temas de desarme, no proliferación y control de armamentos, desde 1999 hasta este año esos temas los han llevado a Naciones Unidas diplomáticas argentinas en nuestra misión en Nueva York. Algo similar ha ocurrido en Ginebra y Viena. Sin embargo ha habido muy pocas jefaturas de delegaciones en manos de mujeres.
La visibilización de los liderazgos de mujeres muestran una tendencia en alza. Hay más visibilidad y va a ir creciendo en el tiempo. Es importante ampliar las bases para que luego, a partir de la competencia, seamos más las mujeres que lleguen a puestos directivos”.
Las especialistas también hicieron referencia a los hitos en sus carreras y las decisiones que han sido determinantes en ese despliegue vocacional. Además, se les consultó sobre las aptitudes que son más relevantes para alcanzar puestos de liderazgo en el sector. Sobre este último punto, la Lic. Sonia Fernández resaltó que “la creatividad, el esfuerzo y el apoyo de los grupos de trabajo son fundamentales”.
Sonia Fernández: “Falta un gran camino por andar pero tengo la percepción de que en las últimas dos décadas ha habido una mayor concientización y un mayor registro del rol que las mujeres podemos jugar en posiciones de liderazgo, gestión y conducción.
La no proliferación en la Argentina ha sido un tema cuya importancia ha ido creciendo paulatinamente. A lo largo de mi carrera me he cruzado con jefas y compañeras tanto en salvaguardias y no proliferación, pero es importante maximizar esta presencia en los puestos de decisión.
En los últimos 10 años ha habido una mejora en cuanto a la visibilidad de los liderazgos de las mujeres en el sector nuclear y aunque las estadísticas hoy no acompañan creo que la tendencia va en esa dirección”.
Finalmente, la Lic. Belinco compartió algunas iniciativas que actualmente están dedicadas a las “mujeres nucleares”, como el Programa de Becas “Marie Skłodowska-Curie” del OIEA, con el que se busca que mujeres jóvenes puedan desarrollar maestrías en ciencia y tecnología nuclear y en el ámbito de la no proliferación.
También destacó la importancia de las actividades de Women in Nuclear, “esta red global que nuclea a más de 35.000 personas con presencia de 145 países y que cuenta con casi 30 años de trayectoria, promoviendo mentorías, intercambios de experiencias entre generaciones, proyectos de juventudes y premios para incentivar esas iniciativas, entre otros. Estamos, asimismo, elaborando una guía para la incorporación de la perspectiva de género en el sector nuclear en América Latina y el Caribe, donde consideramos que hay oportunidades interesantes para avanzar”, concluyó la Vicepresidenta de WiN Global.



