Rosatom Healthcare (RHC) y la empresa brasileña CK3 suscribieron un Acuerdo de Desarrollo de Proyectos en mayo pasado en ocasión de la décima edición del Foro Industrial Nuclear Atomexpo, celebrado en la ciudad rusa de Sochi. El documento plantea el objetivo de “implementar y operar conjuntamente un Centro de Irradiación en Brasil”. Enula.org conversó con Raphael Guiguer, director de CK3, quien analizó los alcances y expectativas de la iniciativa.
Los lineamientos del proyecto son resultado de un análisis exhaustivo en el que ambas partes –una vez manifestado su mutuo interés- evaluaron cuáles serían las mejores alternativas para el mercado local de acuerdo a las necesidades, reglamentaciones vigentes y posibilidades tecnológicas.
Así fue como se estableció el objetivo de formar “una empresa destinada a ofrecer servicios de irradiación al mercado brasileño”. Utilizará tecnologías rusas “basadas en aceleradores de electrones y rayos X para la esterilización de productos farmacéuticos, cosméticos y productos sanitarios, entre otras aplicaciones industriales”, informó la parte rusa oportunamente. Por su lado, CK3 pondrá a disposición su amplio conocimiento comercial del mercado local. Esta combinación de capacidades es lo que marca la particularidad de la iniciativa ruso-brasileña.
“Será una alternativa muy atractiva para el mercado brasileño”, asegura el director de CK3, Raphael Guiguer. Pero ¿cómo se inició el vínculo con Rosatom?
En busca del socio ideal
“Nuestra relación con la firma rusa data del año 2008, por lo que nos conocemos muy bien, tanto a sus miembros como a sus tecnologías y sus distintas subsidiarias. Comenzamos a dialogar particularmente con Rosatom Healthcare sobre el tema de la irradiación, que nos sorprendió gratamente con su expertise. El contacto lo hicimos a través de Rosatom América Latina, cuya oficina se encuentra en Río de Janeiro”, comentó Guiguer.
“Analizamos el mercado y evaluamos las distintas tecnologías existentes, como las de Estados Unidos, Brasil y ciertos países de Europa. Tras ese relevamiento, y a sabiendas de la enorme trayectoria del conglomerado ruso Rosatom, optamos por su subsidiaria Rosatom Healthcare, con quien formalizamos el vínculo mediante un documento donde se manifestaba el interés compartido. Posteriormente, en 2016, suscribimos un Memorando de Entendimiento a partir del cual desarrollamos la parte técnica y comercial del proyecto, y actualmente nos encontramos prácticamente en condiciones de lanzarlo. Creemos que hemos encontrado el socio adecuado. Las tecnologías de Rosatom son las mejores del mundo y cuentan con una presencia internacional muy sólida”, puntualizó.
“Ya estábamos al tanto de sus capacidades en el área de combustibles, producción nucleoeléctrica y medicina, y al acercarnos a su experiencia en el campo de la irradiación quedamos muy satisfechos. Valoramos muy positivamente la trayectoria de la empresa, porque esto permite minimizar eventuales riesgos”, sostuvo el ejecutivo.
Hacia un nuevo mercado
“Entendimos que existía una buena oportunidad de negocios. El objetivo es funcionar como una empresa brasileña para prestar servicios de irradiación en el mercado local utilizando las tecnologías de Rosatom y nuestro desenvolvimiento comercial para ofrecer tales servicios en Brasil. El eje está puesto inicialmente en la esterilización de materiales médicos, principalmente descartables, como agujas, gases, jeringas y ropas de uso único. Nuestro país cuenta con una amplia producción de este tipo de productos, que deben ajustarse a exigentes parámetros normativos de seguridad y calidad. Pasando por estos procesos de esterilización por radiación, los materiales son validados por esos estándares”, dijo Guiguer.
En cuanto a los tipos de tecnologías de irradiación disponibles, el experto explicó: “Existen principalmente dos tecnologías de irradiación de productos: la irradiación gamma, que normalmente funciona con cobalto-60, y la irradiación por haces de electrones, que a diferencia de la anterior no utiliza ningún tipo de material radiactivo sino que su insumo es la energía eléctrica mediante un acelerador de electrones (e-beam) que emite una radiación direccionada. Esta última, que es la que utilizaremos, no tiene radiación residual, es ambientalmente más correcta y se ha instalado como tendencia mundial. Esta tecnología es la mejor porque no implica residuos de gases o materiales tóxicos para las personas. Las demás sí deben lidiar con estas problemáticas, y se ven obligadas a someter a los productos a un período de cuarentena”.
Seguidamente advirtió que “este proyecto tendrá un impacto muy importante en Brasil porque tiene que ver con el campo de la salud”: “La injerencia en la comunidad es directa porque la población será la que utilice estos productos. Nosotros recibimos los materiales en su embalaje final, los pasamos por los equipos y les aplicamos una dosis controlada de irradiación que en nuestro caso es de haces de electrones (lluvia de electrones). A través de controles de dosimetría se garantiza su correcto uso y dosis adecuada. Una vez esterilizados enviamos los productos nuevamente a los fabricantes o directamente al circuito de distribución dependiendo del caso”.
En esa línea, advirtió también que hay un mercado muy interesante porque no se están explotando todas las aplicaciones de la tecnología de irradiación por electrones: “La industria brasileña puede desarrollar muchos productos nuevos. Hemos mantenido conversaciones con el Instituto de Investigaciones Energéticas y Nucleares de Brasil (IPEN, por sus siglas en inglés), y hay varios estudios realizados al respecto, pero queremos darle la oportunidad a las empresas de fabricar nuevos productos con esta tecnología. En la actualidad el país no cuenta con demasiados servicios de esterilización por radiación, por lo que este Centro impulsará su desarrollo y una interesante apertura para los fabricantes locales, que incluso podrán aumentar su potencial de exportación”, finalizó Raphael Guiguer.
