Tras el impulso de la CNEA se publicó hoy en el Boletín Oficial la modificación y actualización del Código Alimentario Argentino (CAA) que permite la irradiación de alimentos según su categoría.
Esta actualización permitió clasificar los alimentos irradiados en ocho grupos e incluir productos cárnicos como la bovina, porcina, pollo, pescados y mariscos, entre otros. Este avance se fundamenta en largas décadas de investigación y en la aplicación de guías consensuadas por un grupo de expertos de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), dependiente del Ministerio de Energía y Minería, y miembros del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Con esta modificación, fomentada junto al Ministerio de Agroindustria y la Comisión Nacional de Alimentos (CONAL), el CAA brinda a los productores una alternativa que pueden aplicar para el agregado de valor de sus alimentos. Si deciden irradiar sus productos, tienen que hacerlo de acuerdo a lo que establece el Código.
Al igual que la pasteurización o la refrigeración, la irradiación es una técnica segura y adecuada para tratar alimentos, con el fin de conservarlos en mejores condiciones por más tiempo y eliminar microorganismos que podrían ser nocivos para el ser humano, disminuyendo así el riesgo de contraer enfermedades de transmisión alimentaria.
El tratamiento consiste en exponer el producto a la acción de las radiaciones ionizantes durante un cierto lapso y, de acuerdo con la cantidad de energía entregada, se pueden lograr distintos efectos. Por ejemplo, reducir su carga microbiológica, inactivar parásitos y esterilizar insectos evitando su reproducción. También, se puede retrasar o inhibir ciertos procesos fisiológicos en vegetales y frutas, como la brotación de bulbos, tubérculos, raíces y maduración, incrementando su vida útil.
De esta manera, al mejorarse la calidad higiénico-sanitaria de los alimentos y prolongar el tiempo de comercialización, se podría llegar a exigentes mercados, ampliando las capacidades de exportación del país.
El CAA define una dosis máxima para irradiar y el productor es quien debe determinar la dosis mínima, la cual está en función de los objetivos del tratamiento. Luego puede acercarse a los laboratorios de la CNEA para que lo ayuden a definir esos parámetros y en qué momento de la cadena productiva conviene aplicar la técnica. Con la aprobación del nuevo Código, la industria alimentaria podrá vender sus alimentos irradiados en cadenas comerciales.
Una vez definido el rango de irradiación, el productor puede optar por llevar sus productos a la Planta de Irradiación Semi Industrial (PISI), ubicada en el Centro Atómico Ezeiza de la CNEA o en una planta de irradiación privada, localizada en Talar de Pacheco.
Además de ofrecer este servicio a los productores, la CNEA también brinda asesoramiento a los posibles inversores que estén interesados en instalar plantas de irradiación gamma en lugares estratégicos del país, donde la logística permita tratar alimentos u otros productos compatibles durante todo el año.
+ Texto completo de la Resolución Conjunto 13-E/2017
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FUENTE: CNEA