Los medios de comunicación mexicanos han informado que la corporación nuclear rusa Rosatom está completamente abierta a la construcción de las centrales nucleares en México y está interesada en cooperar con el país en otras áreas, como la medicina nuclear y el suministro de radioisótopos. También han mencionado que la parte mexicana está interesada en la construcción de las plantas de irradiación para el procesamiento de alimentos.
Por Wolfgang Denk
Director Europeo “Energy for humanity”
En mi opinión, la cooperación con Rusia en el campo de las tecnologías nucleares para la aplicación energética y no energética puede ser muy beneficiosa para México y América debido a la reducción de las emisiones de CO2. Solamente con una estación nuclear —Laguna Verde— con dos unidades en este momento, los conocimientos técnicos ya están en México, pero las economías de escala se materializarán cuando haya más unidades y un programa más amplio sobre la energía nuclear y ciencia nuclear. Sería grandioso si la industria rusa pudiera ayudar expandiendo el programa nuclear mexicano.
El desarrollo de la energía nuclear puede ayudar a cualquier país de maneras diferentes y esto, por supuesto, también es válido para los países de América Latina. Desde un punto de vista económico, las ventajas de la energía nuclear son muchas y ofrece grandes cantidades de electricidad prácticamente sin emisiones de carbono. Esto es necesario para reducir los índices de pobreza y mejorar la calidad de vida de la población sin afectar el medio ambiente. Además, una vez que se construye una planta nuclear, el precio de la generación de electricidad es relativamente previsible. Es una gran ventaja para los gobiernos que planean a largo plazo (por lo menos por 30-50 años en adelante). La alta densidad energética del combustible nuclear hace que el proceso de la recarga sea simple y que un país que despliega energía nuclear sea menos dependiente de las importaciones de energía.
Actualmente, México tiene dos reactores de agua en ebullición (BWR). Sin embargo, los reactores de agua a presión (PWR), como la línea VVER-1200, podrían ser adecuados para el país. En caso de optar por estas novedosas tecnologías, las autoridades competentes tendrán que capacitarse al respecto, aunque es importante mencionar que los diseños de agua liviana, ya sean de agua en ebullición o agua a presión, son bastante similares. Por el contrario, se puede ver como una ventaja disponer de las dos tecnologías —BWR y PWR— porque después de varios años de operación el país podría decidir cuál será implementada para un programa de energía nuclear más amplio, por ejemplo, reemplazando las centrales eléctricas de combustibles fósiles.
Lo importante es que un proyecto se pueda entregar a tiempo y dentro del presupuesto, algo que la industria nuclear rusa ya ha demostrado en países extranjeros. Estoy seguro de que puede haber un proyecto prometedor para Rusia y México.
Desafortunadamente nunca hay suficiente información sobre los usos pacíficos de la energía nuclear. Todo ya está disponible en Internet, la cuestión es cómo transmitirlo, y aún más importante, cómo diseminarlo. En mi opinión, en la comunicación activa hay que hablar de las ventajas de la energía nuclear, no tanto de cómo resolver los “problemas”. Los estándares de seguridad deben mejorarse constantemente con absoluta prioridad, pero no deben usarse demasiado como el único tema de comunicación, y lo mismo ocurre con los residuos.
Es un hecho bien conocido que en los países de América Latina el cáncer es la segunda causa de mortalidad, y hay varios problemas que deben abordarse para estabilizar la situación. Lamentablemente, no soy especialista como para analizar la relación del cáncer como causa de mortalidad y las aplicaciones de la medicina nuclear. En mi opinión, incluso una implementación muy exitosa de un programa de medicina nuclear no necesariamente conducirá a una disminución en la mortalidad por cáncer. Para eso, debemos combatir las causas. De todos modos es cierto que el público en general acepta la efectividad e importancia de la medicina nuclear por todas partes.
El miedo a la misma dosis de la “radiación médica” es menor o más aceptable que el temor a la “radiación de las plantas nucleares o accidentes”, aunque sea la misma radiación. La razón de esto es que las ventajas de las aplicaciones médicas son muy claras, mientras que frenre a la producción de energía pareciera que hay una alternativa a la energía nuclear en forma «fuentes de energía renovable». Es importante tener en cuenta que la alternativa a la energía nuclear no es la energía renovable sino la quema de combustibles fósiles, lo que perjudica la salud. Por lo tanto, es necesario comunicar con mayor claridad sobre las ventajas de las centrales nucleares en comparación con las centrales eléctricas alimentadas con combustibles fósiles, en términos de salud y también en términos de clima.



