La primera central nuclear flotante del mundo, Akademik Lomonosov, construida por la Corporación Estatal Rusa de Energía Nuclear Rosatom, zarpó el pasado 28 de abril desde el astillero de San Petersburgo, donde comenzó su construcción en 2007. Su destino será la ciudad de Pevek, en el lejano oriente de Rusia, que será su emplazamiento final.
Por Dr. Ovaldo Azpitarte*
Este acontecimiento supone una importante novedad para la industria nuclear mundial, ya que una planta de este tipo tiene la característica particular de poder trasladarse a distintos emplazamientos durante su vida útil, estimada en 40 años, suministrando electricidad y calor a distintas regiones aisladas o remotas.
La central cuenta con dos reactores KLT-40C tipo PWR (Pressurized Water Reactor), que proporcionan una potencia total de 150 MWth y 70 MWe, la que permite la alimentación eléctrica a una población de aproximadamente 200.000 habitantes, o la producción, por desalinización, de 240.000 m3 de agua potable por día.
Es de destacar que la tecnología de reactores nucleares montados en barcos de superficie está ampliamente probada, dado que hay, por ejemplo, varios buques rompehielos nucleares rusos en operación, impulsados por reactores KLT-40.
La barcaza que traslada la central tiene 144 metros de largo, 30 metros de ancho, y 5.6 metros de calado, pudiendo desplazar 21.500 toneladas. La barcaza no se autotransporta, sino que debe ser remolcada.
La central presenta ventajas desde el punto de vista ambiental, porque permitiría reemplazar el consumo de 200.000 toneladas de carbón o 100.000 toneladas de fuel oil por año, evitando descargar a la atmósfera varias toneladas de CO2 por año.
En el aspecto económico, la central nuclear flotante presenta, también, beneficios relativos respecto de las centrales fósiles, porque el transporte de combustible fósil (carbón o fuel oil) a zonas aisladas o remotas resulta difícil y muy caro, más que el transporte de combustible nuclear; y, además, porque los costos operativos fijos de una central nuclear son menores.
En cuanto al combustible nuclear, la central utilizará uranio enriquecido al 20% en forma de U-Al (uranio – aluminio), lo que permitirá una recarga de combustible espaciada, cada 4 años. Un reactor PWR standard utiliza uranio enriquecido al 4% y recarga combustible cada 18 meses.
En lo referente a la seguridad nuclear, la central cumple con todos los requerimientos del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), y su estructura garantiza una operación segura, aún en caso de heladas o tsunamis.
En cuanto a aspectos vinculados con la no proliferación, ésta está asegurada, ya que tanto la tecnología como el combustible (fresco o quemado) permanecerán en poder de la empresa propietaria rusa, entregándose y comercializándose solamente la electricidad producida.
En cuanto al licenciamiento de cada emplazamiento de la central, es de suponer que deberá ser hecho en forma conjunta por la autoridad regulatoria rusa y la autoridad regulatoria del país receptor.
Finalmente, en cuanto a la construcción de futuras plantas de este tipo, Rusia prevé la construcción de otras siete centrales similares, mientras que China aspira a lanzar su propia central flotante en 2020.
*El Dr. Ovaldo Azpitarte está a cargo de la Sección de Reactores Avanzados, que funciona dentro de la Gerencia de Rectores y Centrales, perteneciente a la Gerencia de Área de Energía Nuclear de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA)




